sábado, 28 de enero de 2012

La ideología Alemana - Marx Engels (resumen de 3 teóricos)



Centralmente vamos a hablar de los que antecede a lo que consideraremos, en  la próxima clase de la noción marxista clásica de ideología. Aclaro, cuando digo la noción marxista clásica de ideología, me refiero a unas categorías que en principio se presentan como tal en 1845, en la escritura  de “La ideología alemana”. Esta que estoy diciendo es una hipótesis de lectura entre muchas que existen en relación con la obra de Marx y el problema de la ideología.

En este caso tomamos posición en el sentido de la interpretación que en las últimas décadas ha tenido más fuerza y ha sido capaz de organizar de un modo más fecundo la discusión. Esa interpretación señala que en 1845,  en la elaboración del texto “La ideología alemana” se  encuentra una bisagra en el derrotero intelectual de Marx.  Participamos de esa perspectiva y junto con otras cosas que aludiremos luego, asumimos que tiene sentido  hablar de la categoría  marxista clásica de ideología a partir de 1845.
Las obras previas de Marx, la critica a la filosofía del derecho en Hegel, son las que se suele considerar las obras del Joven Marx hasta 1845 versus el Marx maduro post 1845.

En 1845 es cuándo aparece en el horizonte intelectual, lo que hoy conocemos como la teoría marxista, que supone un lugar especifico para el problema de la ideología, en ese sentido nos servirá. Pero no la define pedagógicamente.
Hay una primera cosa que es necesario señalar que no presenta mayor nivel de polémica en el que hay un acuerdo bastante amplio. Con la modernidad, aparece entre otros un problema que concitará la discusión filosófica durante por lo menos dos siglos el XVII y XVIII
Ese problema es el del estatuto de verdad de nuestras ideas. La modernidad es un periodo en el que la preocupación por el conocimiento del mundo la naturaleza y las cosas, desde la física hasta la exploración por cuenta de los navegantes, se convierte en un elemento crucial. El hombre moderno se preocupa, en su proyecto de progreso controlar la naturaleza, la realidad el mundo y para ello es imprescindible el conocimiento fiable, verdadero.
La discusión, ocupa buena parte de la filosofía de todos los siglos versa en relación a de qué  manera podemos distinguir entre ideas verdaderas e ideas falsas.
Recuerden lo que en el siglo XVIII todo lo que galvanizara el afán de la ilustración por superar las supersticiones, las leyendas, la ignorancia. Suponían como centro de un proyecto político sumamente ambicioso que era la posición no solamente para controlar la realidad, pero también era el eje de una  ambición política, la de convertirnos en futuros ciudadanos informados, consientes libres racionales, no gobernados por los grandes poderes la superstición el temor etc.
Frente a este problema de cómo hacer para distinguir las ideas falsas de las verdaderas se plantan dos grandes perspectivas filosóficas: racionalismo y empirismo.
En términos muy livianos y esquemáticos la tesis central de la tradición empirista es que las ideas serán verdaderas en las medidas en que efectivamente respondan con algún cuidado a las experiencias que a través de lo sensorial el mundo las cosas imprimen en nuestro cerebro.

El origen de las ideas es la experiencia que se imprime en nuestra mente permitiendo la formación de concepto  y por lo tanto las ideas que traigan consigo serán aquellas ideas que tengan un cierto cuidado en cómo se dejen imprimir, un cierto control en este proceso de la experiencia. La empiria es la experiencia en el sentido de lo sensorial que implican los cinco sentidos. Alude a los 5 sentidos porque  representan en el siglo XVII una mínima garantía de tomar por un camino que sea más eficaz y confiable que la especulación que había gobernado los largos siglos de la filosofía medieval.
El racionalismo, el problema es un poco más complejo porque hace una serie de reflexiones menos directas pero incluye en estas reflexiones la afirmación nodal  de que además de las ideas que se forman en nuestra mente a partir de impresiones sensibles, hay un tipo de ideas  a las que llama innatas. Innatas no es que hemos nacidos con ideas sino que provienen de adentro y no de la experiencia sensible sino que hay ideas propias que vienen de mi “almita”. La tesis de innatismo, básicamente  sostenida por Descartes y básicamente refutada por Locke.

Esta polémica, debate llega y concluye con Kant a fines del Siglo S XVIII. Él afirma que en realidad, el conocimiento verdadero requiere e insume por igual razón y experiencia. Le asigna a cada una un cierto papel en el proceso de conocimiento que define cuales  son los modos de articulación entre razón y experiencia. Pero al mismo tiempo que parece resolver el dualismo entre razón y experiencia, abre un nuevo dualismo: el conocimiento no será sino aquel que podamos alcanzar en el marco de nuestra experiencia y a través de ella con instrumentos que serán racionales. En tanto que más allá de nuestra experiencia los objetos del mundo nos resultan incognoscibles. Los problemas que  permanecen abiertos después de Kant, es aquí donde el problema de la ideología va a jugar un papel.

Lo que normalmente designa este término, es un intento de respuesta a las preguntas que quedan abiertas acerca de la calidad veritativa de nuestras ideas: cómo puedo establecer si nuestras ideas son verdaderas o falsas. Esto supone saber cómo se forman nuestras ideas, para que conociendo el dispositivo de cómo se forman poder discriminar las que siguen el camino adecuado y las que no.

El problema  de la ideología viene a ubicarse aquí, y cuando digo fines del Siglo XVIII también estoy aludiendo al nacimiento literal del término. La palabra ideología se inventa en Francia después de la revolución francesa Por obra e ingenio de un grupo de filosofía de la ilustración que están fuertemente preocupados por manejar el proceso de formación de nuestras  ideas con el afán iluminísta de educarnos a todos y liberarnos de los prejuicios. Entonces nombran designan, la disciplina que se dedicara a estudiar estos problemas: cómo se forman las ideas, cuando son verdaderas y cuando no, y designan a la ideología (como la sociología,) como la disciplina que tiene por objeto esa problemática. Es Napoleón uno de los principales divulgadores de este sentido peyorativo, usa ideología despectivamente para referirse a los ideólogos, al aludir a aquellos pensadores intelectuales de izquierda que cuando Napoleón va a coronarse emperador lo critican reivindicando los principios de la Revolución Francesa
El termino ideología lo pone en circulación con una carga peyorativa según la cual la ideología es andar papando mosca, mientras la realidad va por otro camino.

IDEOLOGÍA ALEMANA

El título que lleva el libro, la ideología alemana, usa el término ideología inicialmente convocado de un modo distinto al que significará cuando el volumen ha sido terminado de escribir.  Hay huellas de ese sentido peyorativo en el modo en que se mofa, en el que critica acerbamente lo que él va a llamar “los ideólogos alemanes”, que no son otros que la vez pasada aludimos como los filósofos neohegelianos de izquierda, los feuerbachianos con quien él mismo había compartido filas tiempo atrás. A los que en vez de atender la realidad política y concreta que está realizando Alemania se dedican a papar moscas. Responde todavía a esta aceptación del término ideología, a la napoleónica, y no a la de la ilustración.
Sobre las primeras décadas del siglo XIX la intelectualidad alemana advierte con espanto de qué manera  la revolución burguesa bajo distintas formas avanza en la mayor parte de Europa occidental. Hacia 1830 Prusia es una cosa terrible que parece Zimbawe pero donde todavía se dan relaciones feudales de vasallaje, de campesinos en condiciones de servidumbre, de señores de la tierra que negocian sus porciones de poder. La revolución burguesa no se está produciendo en Alemania, suponen en el marco de la época una suerte de subdesarrollo.
En 1840 Guillermo IV sucede a Guillermo III de Prusia. Guillermo III se había ido con promesas reformistas incumplidas y las esperanzas del mundillo burgués prusiano se concentran en Guillermo IV, que parece que es un joven liberal lleno de intenciones transformadoras.  Se sube al trono y se calza la corona y se torna un monarca autoritario cerrado. Y las intenciones de reforma quedan en el pasado.

En este sentido dirá Engels muchos años después, incluso ya muerto Marx, que la escritura de esos 600 folios que constituyeron la ideología alemana fue lo que les permitió a ambos liquidar nuestra conciencia filosófica anterior, romper con el Feuerbach que intentaba romper con Hegel. Significa terminar de elaborar la transición desde una perspectiva idealista de la historia hacia una perspectiva materialista de la historia.

Cuando Feuerback  escribe en 1841 “La esencia del cristianismo” pone sobre la mesa una de las más importantes intervenciones filosóficas y políticas que producen los llamados jóvenes hegelianos o neo hegelianos de izquierda. Feuerback es la figura más importante de los jóvenes Hegelianos. Y en un mismo movimiento, Feuerback enfrenta a su maestro Hegel, que termina su vida celebrando por derecha, termina su vida en 1830 convirtiéndose en un conservador que defiende el trono prusiano, el orden conservador establecido. Los jóvenes Hegelianos, combaten filosóficamente al maestro del que todo habían aprendido pero del que quieren  empezar a diferenciarse en lo conceptual y al mismo tiempo señalan con énfasis que el problema de Alemania y de su subdesarrollo es el modo en el que la iglesia, el cristianismo pesa sobre protestantes y apostólicos, sobre la mente de los campesinos, que constituye la gran mayoría de la población alemana.
La manera de intervenir, también políticamente en el debate, es también, denunciar la opresión política que supone el cristianismo en la población alemana, opresión que traba la emergencia  de un proceso transformador de la revolución burguesa.
La afirmación  común a los jóvenes hegelianos de izquierda es que la revolución burguesa no se produce porque, entre otras cosas, el cristianismo opera bloqueando lo que de otro modo sería una necesidad de la historia de transformación. Siguen aceptando su propia servidumbre porque existe en el más allá una vida mejor.
La operación de crítica al cristianismo está absolutamente vinculada al proceso teórico que va a dar lugar a la categoría marxista de ideología.

Marx dice en el texto que tienen para leer… “la religión es el opio de los pueblos”, y comienza diciendo una frase que hay que prestarle atención “La critica a la religión es la condición de toda crítica”
Entendiendo critica como esa operación que es capaz de desmontar las apariencias para capturar los fenómenos que realmente organizan los procesos sociales e históricos. La religión es por excelencia una operación en la que los verdaderos procesos sociales e históricos quedan opacados tras un relato que los predicadores despliegan en relación a sus respectivos fieles. Decir que la crítica a la religión es la condición de toda crítica, significa que si hay una crítica (como una operación intelectual de desmonte de volver transparente lo que es opaco) por excelencia es a la religión que promete un mundo inexistente en lo terrenal a cambio de mantenerse en la misma situación de sojuzgamiento y subordinación.

Los primeros textos de Marx tienen una impronta fuerte de Feuerback. Siendo éste la cabeza de fila de los jóvenes Hegelianos de izquierda.
Hay otros que están mencionados en “la ideología  alemana” y Marx se refiere irónicamente en repetidas  oportunidades a San Max y a San Bruno, el primero es Max Stirner (un hegeliano de izquierda, más bien  anarquista que tiene dentro de la historia del anarquismo un peso propio.) Y San Bruno es Bruno Power, tal vez luego de Feuerback son las figuran que le siguen.

Suele decirse que Hegel es idealista y Marx es materialista. Allí aparece una clara contraposición. Para Hegel la respuesta a buena parte de los problemas que había dejado pendientes Kant se resuelven en la identidad entre razón y realidad. Entre racionalidad y realidad. Esta contraposición entre el ser de las cosas y el pensamiento, sigue siendo una contraposición que Kant no había resuelto. El ser, dice Hegel, es el ser  del pensamiento, en última instancia. El ser es el ser del pensamiento.
Hay una identidad entre el concepto y el ser.  Cuando decía que en definitiva el pensar es pensar sobre el ser de las cosas, es pensar el ser. Se refiere al concepto en el más alto nivel de abstracción. La esencia del pensar filosófico es un pensar sobre la esencia de las cosas que constituyen su ser. Y esta esencia es al mismo tiempo y aunque parezca un juego de palabras no lo es, esa esencia es un concepto. Entre  el ser y el pensar hay una identidad. Y cuando dice que todo lo real es  racional y todo lo real es racional, no está queriendo decir que esta mesa es racional. El tema que Hegel inaugura por excelencia es el tema de la historia, y lo que le importa es el continuo dialéctico flujo del proceso histórico.
En este proceso histórico que es guiado por una serie de leyes precisas, lo que ocurre es necesario que ocurra, y responde a una lógica. Es el despliegue de una razón. En este sentido es que dice que todo lo real es racional y todo lo real es racional.

Debido a esta formulación de la identidad entre la razón, el concepto, el pensamiento y el ser de la cosas, a Hegel se lo considera idealista. Porque lo que gobierna y conduce el flujo histórico responde al desarrollo de una idea, de la idea. Es en el plano de lo ideal en donde podemos comprender la enorme diversidad de fenómenos que ocurren en el proceso histórico y social. Ha llegado al plano en que la historia se desarrolla racionalmente.

Hegel es iluminista y en ese marco un romántico y esta pensando en los procesos- hoy diríamos- procesos culturales. Es el que es capaz de explicar los procesos históricos sociales y es en este sentido que juego un poco con los términos  y digo quien sabe hasta donde tenemos una cierto aire de neo hegelianismo cuando todo lo explicamos a partir de la cultura.
Si todo lo explicamos por la cultura, lo estamos explicando por una dimensión simbólica del mundo que nace en una cabeza colectiva anónima social, que produce los términos por los cuales camina la historia. Algo así pensaba Hegel.
A Feuerback  le parece que esto es de un idealismo insoportable, y por lo tanto se reclama materialista, acusando a Hegel de idealista. Para este autor, Hegel es abstracto, cuando en realidad lo que hay que atender es al hombre de carne y hueso. El hombre que esta en la tierra, aquel que enajena su condición inventando una religión que da respuesta a las propias preguntas que el se formula. Dice Feuerback que no se termina de atender a otra identidad, que es la identidad de dios y del hombre. Que son la misma cosa, una es la proyección del otro, aunque el hombre se sienta subordinado de aquello que el mismo ha creado. Hay un juego de Feuerback que va a ser retomado por Marx en sus primeros textos: este problema de la religión cuya crítica es condición de toda crítica. En ultima instancia diría Feuerback es una suerte de inversión entre sujeto y predicado. El sujeto es el hombre que predica la existencia de dios. De pronto se invierte la relación de sujeto y predicado y el predicado ha creado al sujeto. Esta inversión supone una enajenación del hombre. El hombre se enajena en la existencia de discutible, falaz, ilusoria de su propia criatura.

En la fenomenológica del espíritu (1806), la primer obra importante de Hegel, traza una historia de la humanidad a través de la historia del pensamiento humano, la trayectoria  de la idea, de cómo va pasando por sucesivas etapas, momentos en su desarrollo. Cada una de ellas  supone para Hegel una época elevada a la razón.
Feuerback dice Hegel puso al hombre de cabeza, Marx dice Hegel puso la dialéctica de cabeza.

En esta inversión que intenta Hegel, termina construyendo lo que considera más bien, una antropología, en el sentido más tradicional, no a  Levi Strauss no a Canclini. Es una filosofía  del hombre de carne y hueso. Se preocupa por la manera en que el hombre no es la encarnación de una idea, sino que dice que el hombre es producto de lo que come, de su alimento, piensa en el hombre fisiológico.
Feuerback plantea de alguna manera una idea de materialismo. Hay interpretes que lo acusan de retroceder a un materialismo que deambulaba por Francia e Inglaterra por el siglo XVIII, el mismo que Marx llamara materialismo vulgar que en definitiva radica su lucha contra el idealismo en una puesta en relieve de la carnalidad humana en la tierra, del hombre como ser  fisiológico, como materia concreta puesta en una serie de afanes y necesidades. Para Marx no solamente hay una vulgaridad en esta perspectiva materialista de Feuerback sino que en definitiva le adjudicará que en su crítica a Hegel no termina de romper los lazos idealistas. Porque su hombre del amor sexual, de carne y hueso sigue siendo un hombre genérico abstracto que cancela la ubicación concreta que los hombres tienen en los procesos sociales e históricos perfectamente situados, cancela las condiciones en la que los hombres viven su vida para hablar en general de un hombre abstracto, universal que no existe  en ninguna parte. Por este camino, dirá Marx en rigor no hacemos nada para  transformar las condiciones en que viven los hombres. Porque a este hombre abstracto nadie lo conoce, no existe en ninguna parte. Esto sumado a que para Marx no se puede criticar ideas con más ideas, me remito a la clásica frase “hay que cambiar las armas de la crítica por la critica de las armas”
Si Feuerback y el circulo  al que él inicialmente pertenecía, siguen pensando que es posible destrabar el proceso político prusiano a través de la crítica de las ideas que campean en la mente de los campesinos alemanes, en realidad lo que dice Marx es que no son las ideas cristianas las que los mantienen en la servidumbre, son las relaciones de servidumbre las que los mantienen cristianos. No es el cristianismo lo que me mantiene en la servidumbre sino la servidumbre lo que me mantiene en el cristianismo.

El camino que emprende Marx de crítica a Hegel, de critica a Feuerback, es un camino que lo conducirá a sostener que las ideas que los hombres nos formamos del mundo de las cosas, de nosotros, de los otros, de nuestra relación con los otros, esas ideas que nos formamos están determinadas por lo que habrá de llamar las condiciones materiales de existencia de vida.

Cuando dice condiciones materiales de vida subraya que son materiales para mantener la contraposición con el materialismo alemán. Porque no se esta refiriendo por materiales a cuanta plata tiene en el bolsillo, sino que va a usar, y va a reservar el termino material como las condiciones materiales de vida para referirse a algo que en principio y para la época no tenia  nada de material en el sentido de lo tangible de lo sensorial, ni como lo usaban los materialistas vulgares franceses o ingleses. Se va a referir a relaciones sociales en las que esta inscrito. Es la materialidad de estas relaciones sociales por fuera de la conciencia, de la voluntad de cada uno de nosotros, relaciones que son capaces de volvernos privilegiados u oprimidos, pero relaciones que si las busco no las encuentro ni registro  sensorialmente.
Estas relaciones que son materiales, son las condiciones materiales que determinan el modo en el que nos formamos las ideas  sobre el mundo de las cosas nosotros y los otros.

Las ideas aparecen colocadas no en el lugar de la autorrealización, no en el lugar de la autonomía, del autogobierno, sino por el contrario en el lugar en el que la conciencia social humana es capaz de producir lo que las condiciones materiales le permiten. Esta noción respecto de nuestras ideas es la noción clave que aparecerá en el campo marxista de la ideología.

Hegel: Cada historia es una forma de conciencia y parte de una dialéctica. Se llega a un punto de autoconsciencia en dónde el hombre toma conciencia de su autodespliegue.
Para Marx la historia es la sucesión de las diferentes generaciones en dónde cada una explota los materiales, capitales y fuerzas productivas transmitidas por las generaciones anteriores. Prosiguieron en condiciones completamente distintas, la actividad precedente.

Feuerbach, respecto de la problemática de la conciencia, afirma que hay que cambiar de conciencia, y darse cuenta de cuál es la esencia del hombre. Dios, sólo es una proyección del hombre, es una idea suya. Por lo tanto, él se considera materialista, por partir del hombre y de su relación con los otros, por recuperar el fundamento terrenal.
Marx le llama a esto materialismo vulgar, es decir, para él sigue siendo una postura idealista, ya que F habla de un hombre abstracto, como si existiera un hombre esencial y genérico. Marx dice “Los ideólogos neohegelianos son los perfectos conservadores, el postulado de cambiar de conciencia es lo mismo que interpretar de otro modo lo existente, no combaten en modo alguno el mundo real existente”. Para cambiar la conciencia hay que transformar la base material. F. no ofrece críticas acerca de las condiciones de vida actuales.
Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época, la clase que tiene a su disposición los medios para la producción material, al mismo tiempo dispone de slo medios para la producción espiritual.
Marx afirma que la esencia del hombre es el conjunto de sus relaciones sociales. Cada etapa de la división del trabajo determina las relaciones de los individuos entre sí (ésta división sólo es verdadera cuando se separan el trabajo físico y el intelectual) y además lleva implícitas contradicciones como la distribución desigual del trabajo y sus productos. La división del trabajo lleva aparejada también la contradicción entre el interés del individuo y el interés común, que en realidad no existe como tal, como algo común entre todos los individuos que están relacionados entre sí. A partir del momento en que comienza a dividirse el trabajo, cada cual se mueve en un determinado círculo exclusivo de actividades que le es impuesto y del que no puede salirse, el hombre es cazador, pescador etc, y no tiene más remedio que seguirlo siendo si no quiere verse privado de los medios de vida.  

En este sentido hay una doble operación, retiene aspectos de la dialéctica hegeliana contra el materialismo vulgar. La dialéctica avanza fuertemente en la dirección de lo que hoy llamaríamos la relacionalidad del entramado histórico. Por el otro lado y al mismo tiempo retiene la adscripción al materialismo contra el idealismo hegeliano.  Pero una profesión  de fe materialista que se separa ampliamente del materialismo vulgar, el materialismo de creer que porque toco esta es la materia lo que toco lo que veo y oigo. Y asumir como material objetivo por fuera de nuestra conciencia y voluntad las relaciones  sociales en las que estamos inscriptos, de las que somos parte, que de algún modo nos hacen nos producen y también determinan el campo de posibilidades  de nuestro modo de pensar el mundo las cosas las relaciones etc.

Lo que aparece aquí como aproximación a un concepto de ideología es algo que alude en primer termino a nuestras representaciones del mundo y de las cosas y de las relaciones en las que estamos. Estas son nuestras ideas y este dispositivo  por el que nos representamos las cosas y el mundo, ese es el modo en que se forman nuestras ideas. Y nos representamos el mundo, las cosas, las relaciones, en un marco que viene dado por el lugar que ocupamos en la estructura de las relaciones objetivas materiales de la vida social. Nos demos o no cuenta de ello. Por tanto la conclusión es bastante feroz  y en rigor cada uno de nosotros ocupa un lugar en la estructura de las relaciones sociales.
Y aquí aparece otra dimensión diferente de la napoleónica de ideología: La ideología como velo que nos oculta la verdad, que nos interpone entre nosotros y la verdad verdadera de las cosas esas determinaciones que anclan  en las condiciones materiales en que estamos inscriptos.  Este problema es el problema de La ideología alemana.

Por otro lado tenemos el problema de la base y la superestructura que es algo que nos importa bastante porque a partir de aquí buena parte de la discusión, al menos en sede marxista, tendrá que ver con cuáles son las características de la superestructura, de la que la ideología forma parte y que viene determinada por la base. Base como término técnico marxista con el que aludimos a las condiciones materiales de la sociedad. lo que se denomina la base, es estrictamente hablando las relaciones sociales de producción, y su relación contradictoria con el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. A medida que aparece la división social del trabajo, crecientemente irá subsumiendo las relaciones con la naturaleza en el marco de las relaciones sociales de producción. Cuando Marx habla de “lo económico” tiene que ver con, si tuviera que elegir una expresión sustituta, yo me quedaría con relaciones sociales, que en la tradición de la economía política serían no del ámbito público sino del ámbito privado. Lo económico como la organización social para la producción de la propia subsistencia. Una segunda aclaración que suele ser eficaz es en relación con el término DETERMINACION. Tenemos una tentación, cuya raíz hay que buscarla en un sentido común muy extendido que simplifica y resuelve como puede las cosas, tenemos la tentación de volver sinónimos determinación de causación. La determinación no es causación, no es generación, no es el origen ni la fuente. La determinación es la capacidad de imponer los límites, el sistema de restricciones dentro de los cuales lo determinado habrá necesariamente de moverse. No debe entenderse que nuestra conciencia tiene su causa en las condiciones materiales. No debe entenderse que nuestras ideas nacen de mi condición obrera o de mi condición oligárquica. Lo que debe entenderse es que esta manera de estar inscripto en la estructura de las relaciones sociales de producción pone límites a la capacidad creadora de mi conciencia, pone ciertas reglas a la secuencia de representaciones que de manera espontánea aparecerán en mi conciencia. Por favor, ninguna relación mecánica ni automática en el sentido de si soy obrero pienso tal cosa, si soy burgués pienso tal otra. No hay ninguna relación directa ni mecánica ni nada que se le asemeje. No es una coerción que le impida a la conciencia moverse en su propio elemento.

Plantearemos que estas representaciones, nos plantearemos en buena medida con Marx pero no únicamente con él, suponen por empezar una manera de producir significaciones en relación con los objetos del mundo social. La teoría marxista de la ideología es un primer precoz, genial destello de una primera teoría social de las significaciones. En segundo lugar, señalamos ya que estas representaciones tienen por definición las características de no ser una copia fiel de la realidad que nos representamos. En este sentido diremos que la representación (concepto importante si los hay, estrechamente asociado al debate sobre ideología) es siempre una representación en algún sentido fallida. La representación representa lo que está ausente. Pero no lo representa verdaderamente, falla en ese intento de representarlo.

Por ideología se hace alusión a las representaciones espontáneas que emanan de nuestra conciencia (Marx). Estas representaciones que son las formas en que nos representamos nuestra relación con nosotros los otros y las cosas. Son representaciones espontáneas (contrario a doctrina o pensamiento sistemático) distorsionadoras de lo que las cosas realmente son, que emergen en forma no pensada. Vienen determinadas por las condiciones materiales de existencias. (No es la conciencia. Lo que determina la vida sino la vida que determina la conciencia) Tiene como marca una relación estrecha con el lenguaje.
El tema de la distorsión es un tema importante porque tiene que ver con las cosas que son o no, lo que decimos o creemos que son.
Las condiciones de la vida social van a determinar estas representaciones con diferentes matices mediadas o condicionadas por operaciones de determinación.
Antes no se hacia distinción entre ideas espontáneas o científicas porque el problema se planteaba desde otro lado. Es de estas condiciones de lo que no somos concientes cuando nos representamos algo. Las representaciones se plantan delante de nuestros ojos con la naturalidad y la fuerza de las cosas mismas. Cargadas del valor de verdad. Aquí se estaría jugando lo ideológico.
No es la conciencia la que determina la vida sino la vida la que determina la conciencia (Id. Alemana) En ese texto no se desarrollara en forma sistemática una teoría de la ideología pero habrá ciertas cuestiones planteadas.

Marx prácticamente no volverá a hablar del tema conforme el término crece en importancia teórica. Que Marx no hable del tema podría estar vinculado a un texto de Engels donde se plantea que la ideología alemana es el momento de escritura en que Marx y Engels saldan su pelea con la filosofía neohegeliana o feuerbachiana. Se dirigirán luego al tema de las condiciones materiales de existencia en vez de seguir con las ideas. Se abocaran a problemas de coyuntura. “Una vez que liquidamos nuestra conciencia filosófica anterior”. Se publico por primera vez en ruso en 1935 cuando “alguien lo descajoneó” (Caletti).

Avanzado el Siglo XX todavía se repiensan nociones medianamente instaladas respecto de lo ideológico pensadas en ausencia de la Ideología Alemana

Alguna líneas predominantes respecto a la ideología.

La más evidente es la que se amasa a lo largo de la 2da internacional y la 3ra. (fundada por Lenin cuando rompe el partido demócrata ruso y funda el PC). Se amasa al calor de luchas políticas y la necesidad de difundir el PC. Hay un uso mecanicista que vincula a la ideología a la determinación al extremo y añade en coherencia con alguna línea de la ideología alemana (que no estaba preocupada) de que la determinación se produce. Que las representaciones estarán en correlación a la clase de pertenencia donde se establecerá una relación mecánica entre las condiciones de clase y la ideología correspondiente. Existía una ideología proletaria, una ideología capitalista o burguesa, etc. Junto con ésta vinculación mecánica se amasa la otra idea mecánica de que lo que hace la ideología a través de las representaciones produce un reflejo de las condiciones materiales, en particular la condición de clase.
Hay algunas líneas en la obra de Marx que lejanamente atribuyen un papel importante a la manera en que se perfila nuestra elaboración de representaciones a la practica en las que estamos inscriptos en las relaciones sociales y cómo esto interviene en nuestro ser social para determinar las formas de nuestra conciencia. El Stalinismo lo hizo durante años refiriéndose al arte burgués vs. al arte proletario.
Parte de la bibliografía marxista del Siglo XX reaccionará contra estas cuestiones mecanicistas. Entre ellos,George Lukács y Antonio Gramsci como figuras teóricas más importantes del marxismo europeo de los años 20’ y 30’
La propuesta de Lukács se levanta contra las miradas economicistas y mecanicistas. La crítica contemporánea señalará en Lukács una fuerte presencia de la filosofía hegeliana. Es como si dentro de una perspectiva propia del materialismo histórico donde las clases tienen una tarea histórica a cumplir.
La dialéctica se plantea en términos de ser una falsa conciencia o una conciencia recta como corresponde. Falsa conciencia cuando la clase obrera esta desarticulada de la ideología que llevará a cumplir su meta.
La frase falsa conciencia (Lukács) se utilizara muchas veces como sinónimo de ideología. Este seria el tema nodal para Lukács en relación a lo ideológico. La tarea a cumplir seria producir en el proletariado una verdadera conciencia de clase proletaria, la que debería corresponder a esta tarea histórica capaz de emancipar al hombre.
Para algunas corrientes, en vez de llevar al extremo la determinación prefieren poner el centro en la problemática de la conciencia como lo hicieron Hegel y Feuerbach. La filosofía de la conciencia que coloca al hombre en un sentido genérico abstracto en el centro, dotado de un elemento que lo distingue conciencia, razón y voluntad.  La historia aparecería rendida ante esta razón y voluntad humana. Plantear el problema de lo ideología como falsa conciencia mantiene mas allá de matices la razón y la voluntad humanas. El problema del rol de la clase obrera aparece como un problema de razón y voluntad como lo plateaba Lenin. Entonces, había que introyectar en la clase obrera la conciencia correcta.

Toda la problemática de la alienación tiene que ver con esta perspectiva que se funda en la lectura de Lukács de los textos del joven Marx (de tipo neo Feuerbachiano – donde se trata la temática de la enajenación) que luego se litiga con el fin de la conciencia filosófica anterior.

En general la perspectiva de la cátedra es la de Gramsci. Para quien la ideología no es ni reflejo mecánico ni un estadio terrible a superar mediante la conversión de la clase obrera de en si a para si. Para Gramsci lo Ideología está en el elemento cultural. La ideología es el “cemento de la vida social,” la mezcla que articula, cohesiona.
La idea de inversión es de Feuerbach. Es una manera de aludir metafóricamente a la distorsión. La metáfora cobra valor cuando se supone que el problema de Hegel era que había dicho todo bien solo que dado vuelta. Es cierto que hasta en Marx aparece esta posibilidad que dando vuelta a Hegel se solucionaba la cosa, pero parece que no seria suficiente. Althusser sugerirá esto en “contradicción y sobredeterminación”

El problema de la ideología es la puerta de acceso a la construcción de la Teoría Marxista como hoy la conocemos. A partir de aquí se harán visible la superestructura determinada en última instancia por una materialidad que no es visible a nuestros ojos, constituida por las relaciones sociales que organizan la producción. El problema de la conciencia no sería el que más interesaba a Marx y Engels sino el tema de las relaciones sociales de producción.
Entonces el grueso de construcción la teoría política Marxista es El Capital, pero la puerta es el problema de las representaciones de nuestra conciencia.

La Ideología Alemana, tiene una estrecha vinculación con el lenguaje, donde los signos desempeñan un papel muy importante. El lenguaje, según ciertas tradiciones teóricas suponen, nos representa el mundo mediante conceptos. Mediante significados, lo que esta ausente.
Hay una estrecha conexión entre las representaciones que son asunto de la ideología y los signos como estructura de reenvío que presentifica una ausencia (Jacobson).



Fuentes:
http://comu-3.blogspot.com/2010/07/2-teoricos-comunicacion-3-catedra.html
http://comu-3.blogspot.com/2010/07/22-teorico-comunicion-3-catedra-caletti.html
http://comu-3.blogspot.com/2010/07/22-teorico-comunicion-3-catedra-caletti_24.html


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